
Implicaciones de la Cena del Señor
December 11, 2025
¿CÓMO ESCAPAREMOS?, MIRA A CRISTO
June 11, 20261. LECTURA BASE:
Juan 14: 1
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
El Señor Bendiga su Santa y Bendita Palabra.
2. INTRODUCCIÓN:
Este capítulo se centra en la promesa de Cristo para brindar consuelo, a los discípulos y a todo creyente, no solo en ocasión de su venida futura, sino también en el presente a través del ministerio del Espíritu Santo. Todo esto se desarrolla en el Aposento Alto donde los discípulos se habían reunido con Jesús, para la última cena y antes de que fuera arrestado. Ya Judas se había ido (13:30) y Jesús se disponía a dar su discurso de despedida a los once restantes.
Dentro de poco, el mundo de los discípulos sufriría una gran sacudida. Ellos se sentirían confundidos, acosados y agobiados por los acontecimientos que estaban por suceder. Jesús sabía de antemano la desolación que iban a experimentar y les habló para reconfortar el corazón de cada uno de ellos. Pero Jesús tambien estaba triste y preocupado, por lo le iba a acontecer, en vez de recibir apoyo por parte de los discípulos en las horas previas a su crucifixión, tuvo que confortarlos a ellos, no tan solo en el ámbito espiritual, sino tambien en lo emocional.
Lo más probable es que todavía el tema seguía girando sobre la afirmación que el Señor Jesús había hecho un poco antes: “A donde yo voy, vosotros no podéis ir” (Juan 13:33). Como ya hemos visto, Pedro fue el primero en quejarse, pero no hay duda de que también todos los demás discípulos habían quedado perplejos. Para ese grupo de hombres que lo habían dejado todo para seguirle, el anuncio de que él se iba a un lugar a donde ellos no le podían seguir los dejaba turbados.
Además, llevaba días anunciando su muerte. ¿Cómo no iban a sentirse decepcionados al ver que sus esperanzas mesiánicas quedaban en nada? Recordemos que entre ellos había una discusión sobre quien estaría a su derecha y a su izquierda en su reino. ¿Qué pensarían cuando unas horas después vieran a su Maestro en manos de sus enemigos que lo llevaban a la cruz? Sin lugar a dudas se sentirían abandonados y expuestos a la persecución de los enemigos de Cristo.
Pero además de su partida, había otras cosas que también les agobiarían. Durante la cena Jesús había anunciado la traición de uno de los doce, y un poco después dijo que Pedro, le iba a negar tres veces. Parecía que todo aquello en lo que ellos habían confiado se estaba desmoronando de momento. Si la devoción de sus discípulos era tan poco fiable mientras que todavía Jesús estaba con ellos, ¿qué sería una vez que él se hubiera ido?
El Señor vio aparecer la consternación en el rostro de sus discípulos y se dispuso a alentarles. Es verdad que él mismo se enfrentaba en esas horas al sufrimiento incomparable de la cruz, pero una vez más el Señor, no piensaba en sí mismo sino en las duras pruebas que esperaban a sus discípulos.
Tambien vemos que a lo largo de este capítulo encontramos una serie de promesas que el Señor hizo a sus discípulos con el fin de fortalecerlos frente a los difíciles momentos que tendrían que atravesar en breve, pero que también los capacitaría para llevar a cabo la misión que les iba a encomendar una vez que él partiera con el Padre.
3. HISTORIA DE CHARLES PLUMB
Hay una historia que encontré, cuando estaba buscando información para este mensaje, que me llamó la atención. Es la historia de Charles Plumb, piloto de un avión de combate en la guerra de Vietnam, después de 74 misiones de combate exitosas, su avión fue derribado en su misión 75, 5 días antes de su regreso a casa. El capitán Plumb se lanzó en paracaídas y fue capturado y torturado en una prisión vietnamita. Pasó allí los próximos 2,103 días, casi seis (6) años, como prosionero de guerra en un prisión comunista.
Durante sus sus últimos 2 años de los casi seis (6) años de prisión, sirvió como capellán en la prisión. A su regreso a Estados Unidos daba conferencias relatando su odisea y lo que aprendió en la prisión.
Un día estaba en un restaurante y un hombre se acercó y lo saludó: Le dijo: Usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron ¿verdad? Y usted, ¿cómo sabe eso?, le preguntó Plumb.
Él le respondió: “Porque yo empacaba su paracaídas, parece que le funcionó bien, ¿verdad?
Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondió: ¡Claro que funcionó, sino, no estaría hoy aquí!
Aquella noche, Plumb no pudo dormir meditando en todo lo sucedido y se preguntaba: ¿cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije ni un “buenos días”? – Yo era un arrogante piloto de combate y él era un humilde marinero.
Pensó también en las horas que ese marinero pasó en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.
A partir de entonces, cada vez que Plumb comienza sus conferencias, lo hace preguntándole a su audiencia: ¿Quién empacó hoy su paracaídas?
Estos últimos años, no ha sido tan facil para mí, y supongo que para muchos, entonces comienzo a echar la vista atrás y me hice esta pregunta… ¿Quién empacó mi paracaídas cada vez que lo necesité?
Han sido muchas las veces a lo largo de mi vida en las que necesité de alguien que empacara mi paracaídas… situaciones complicadas, pruebas duras…. pero en cada ocasión, además de mi Señor que siempre está a mi lado, dándome fuerzas y aliento, de algún modo, siempre mi Dios me provee de alguien que me ayude.
Muchas veces sin saberlo, una palabra de aliento, un… “estoy orando por ti.” Hoy quiero dar las más profundas gracias a cada empacador de mi paracaídas, sabiéndolo o sin saberlo, Dios ha utilizado verdaderos ángeles que me han sostenido, y hoy puedo decir… ¡Gracias por haberme ayudado y sostenido cuando más lo he necesitado!
4. ALGUNOS EJEMPLOS
Dios siempre ha sido así, veamos algunos casos:
- Caso de Pedro – Lucas 22:31-32:
- 31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
- Caso de Elías – 1 Reyes 19:7 y 18
- 7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
- 18 Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
- Caso de Josué – Josué 1:9
- Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
- Caso de los discípulos – Hechos 1:4-9:
- 4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. 6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? 7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Así a sido siempre, Dios no se olvida de uno, siempre tienes ángeles que empacan tu paracaías. Piensa en los momentos más difíciles que has pasado, no has recibido un mensajito parecido a este, “estoy orando por ti”, “no temas, solo cree”, “Dios llenará tu casa de abundancia y hará prosperar tu camino”, “Dios ya dio la orden”, etc. Esto es de los hermanos en la fe. Pero cuando uno está así, medio tristón, y un inconverso te envía, sin esperarlo, un mensajito que dice “El amor de Dios es el amor sobre todos los amores, Él llena tus vacíos, calma tus dolores y se lleva todos tus dolores”, es como si la persona supiera que necesitabas escuchar precisamente eso. Interesante, ¿verdad?
5. LAS PROMESAS DEL SEÑOR
Si continuamos la lectura de este capítulo, encontramos lo siguiente:
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Jesús nos dice a donde vamos y no solo nos viene a buscar sino que tambien tiene un lugar para cada uno de nosotros.
Entonces como todo desconfiado, viene la siguiente pregunta.
5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Así que podemos decir que estamos en el sitio correcto, ¿cierto?
Y sabiendo Jesús que sus discípulos estaban asustados e inquitos porque su lider los iba a “abandonar”, se iba para un sitio donde ellos no podían ir. Si leemos la historia, un poquito antes de esta converasión, entendemos porqué esta inseguridad. Veamos el capítuo 13 versículos 36 y 37: “Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?”
Más adelante Jesús les dice lo siguiente: “15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.”
6. PARA IR CERRANDO
En la carta a los Efesios Pablo nos indica, (Efesios 6:12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
En esta guerra que parece interminable, tenemos que confiar 100%, en el que empaca nuestro paracaídas diariamente, Jesús. Como aquel marinero que empacó el paracaídas del Capitán Plumb, tenemos que confiar en las personas, que Dios toca a nuestro alrededor, los que diariamente empaquen nuestro paracaídas.
Y quiero pedirle a mi Padre celestial que siempre me dé palabras dulces, dulces y correctas, una sonrisa de afecto sincero, todo, lo que en su perfecta voluntad, haga falta para sostener y empacar el paracaídas de cualquiera que me pueda necesitar. ¡Servir a Dios a través del servicio a los demás!
Hay un texto de la Palabra que me encanta, y hoy se hace eco en mi corazón…
“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:17.
Cualquiera puede fallarme, yo mismo puedo fallarle a otro, pero ese maravilloso Dios, que cada día de mi vida empaca mi paracaídas, no me fallará jamás.Dios les bendiga.




