{"id":12790,"date":"2024-04-13T22:34:19","date_gmt":"2024-04-14T02:34:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.oropr.com\/oro\/?p=12790"},"modified":"2025-12-11T20:11:06","modified_gmt":"2025-12-12T00:11:06","slug":"el-lavado-de-los-pies-tres-ensenanzas-12790","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.oropr.com\/oro\/el-lavado-de-los-pies-tres-ensenanzas-12790\/","title":{"rendered":"EL LAVADO DE LOS PIES \u2013 TRES ENSE\u00d1ANZAS"},"content":{"rendered":"<p>1. INTRODUCCION:<br \/>\nMuchas veces se ha predicado de la costumbre del lavado de los pies de los jud\u00edos y otras muchas se ha mencionado en otras predicaciones especialmente cuando se habla de la \u00faltima cena. Pero qu\u00e9 nos quiere ense\u00f1ar Jes\u00fas con este evento tan trascendental.<br \/>\nQuiero que vayan conmigo al evangelio seg\u00fan Juan, cap\u00edtulo 13. Estaremos considerando los vers\u00edculos del 3 al 17.<\/p>\n<p>2. LECTURA BASE:<br \/>\nJuan 13: 3 &#8211; 17<br \/>\n3. sabiendo Jes\u00fas que el Padre le hab\u00eda dado todas las cosas en las manos, y que hab\u00eda salido de Dios, y a Dios iba, 4. se levant\u00f3 de la cena, y se quit\u00f3 su manto, y tomando una toalla, se la ci\u00f1\u00f3. 5. Luego puso agua en un lebrillo, y comenz\u00f3 a lavar los pies de los disc\u00edpulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ce\u00f1ido. 6. Entonces vino a Sim\u00f3n Pedro; y Pedro le dijo: Se\u00f1or, \u00bft\u00fa me lavas los pies? 7. Respondi\u00f3 Jes\u00fas y le dijo: Lo que yo hago, t\u00fa no lo comprendes ahora; mas lo entender\u00e1s despu\u00e9s. 8. Pedro le dijo: No me lavar\u00e1s los pies jam\u00e1s. Jes\u00fas le respondi\u00f3: Si no te lavare, no tendr\u00e1s parte conmigo. 9. Le dijo Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, no solo mis pies, sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza. 10. Jes\u00fas le dijo: El que est\u00e1 lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues est\u00e1 todo limpio; y vosotros limpios est\u00e1is, aunque no todos. 11. Porque sab\u00eda qui\u00e9n le iba a entregar; por eso dijo: No est\u00e1is limpios todos.<br \/>\n12. As\u00ed que, despu\u00e9s que les hubo lavado los pies, tom\u00f3 su manto, volvi\u00f3 a la mesa, y les dijo: \u00bfSab\u00e9is lo que os he hecho?13. Vosotros me llam\u00e1is Maestro, y Se\u00f1or; y dec\u00eds bien, porque lo soy. 14. Pues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is lavaros los pies los unos a los otros. 15. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi\u00e9n hag\u00e1is. 16. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su se\u00f1or, ni el enviado es mayor que el que le envi\u00f3. 17. Si sab\u00e9is estas cosas, bienaventurados ser\u00e9is si las hiciereis.<\/p>\n<p>Dios bendiga Su Santa y Bendita Palabra.<\/p>\n<p>Los invito a reflexionar conmigo en este evento tan importante. Hay al menos tres puntos de vista, si lo puedo llamar as\u00ed, que quiero compartir con ustedes.<\/p>\n<p>3. LA COSTUMBRE JUD\u00cdA<br \/>\nEn la costumbre jud\u00eda el tema de lavar los pies es importante, tanto en el antiguo oriente como en el mundo jud\u00edo era una costumbre, el lavar los pies al invitado, ten\u00eda un sentido de acogida. Lavarse es purificaci\u00f3n personal interior y tambi\u00e9n tiene el aspecto de acogida y hospitalidad, adem\u00e1s en el mundo jud\u00edo los que lavaban los pies eran la mujer, los ni\u00f1os y los esclavos. A un extra\u00f1o se los lavaba un esclavo, la mujer se los lavaba al esposo, y los hijos a los padres. Hay dos tipos de lavatorios de pies mencionados en el antiguo testamento: el lavatorio tradicional y el lavatorio ceremonial.<\/p>\n<p>A. El lavatorio tradicional<br \/>\nEsta pr\u00e1ctica com\u00fan se menciona en G\u00e9nesis 18:4; 19:2; 24:32; 43:24 y 2 Samuel 11:8. As\u00ed se daba la bienvenida y se mostraba hospitalidad a los que llegaban. En los pa\u00edses del Oriente Medio se acostumbraba a realizar antes de una comida, pues las personas sol\u00edan llevar sandalias para viajar por aquellos caminos secos y polvorientos. En un hogar de t\u00e9rmino medio, el anfitri\u00f3n pon\u00eda un recipiente con agua a disposici\u00f3n del visitante, y \u00e9ste se lavaba los pies. (Jueces 19:21.) En cambio, si el anfitri\u00f3n era una persona acomodada, ten\u00eda esclavos para hacer ese trabajo, pues se consideraba una tarea servil. El que el propio anfitri\u00f3n lavase los pies de la persona invitada constitu\u00eda una especial demostraci\u00f3n de humildad y afecto hacia \u00e9l.<br \/>\nNo solo se lavaban los pies como muestra de hospitalidad a un invitado, sino que adem\u00e1s era una costumbre que cada persona se lavara los pies antes de acostarse. (Cantar de los cantares 5:3.)<\/p>\n<p>B. El lavatorio ceremonial<br \/>\nA los sacerdotes levitas se les exig\u00eda que se lavasen las manos y los pies antes de entrar en el tabern\u00e1culo o de oficializar ante el altar. El lavatorio ceremonial de los pies y las manos se menciona en \u00c9xodo 30.17\u201321 y \u00c9xodo 40.30\u201332. La primera cita tiene una lista de instrucciones espec\u00edficas de Dios a Aar\u00f3n y a sus hijos acerca de la ceremonia de purificaci\u00f3n que tiene que ver con el lavatorio de las manos y de los pies. La segunda se refiere a la observancia de este mandamiento.<\/p>\n<p>4. JES\u00daS DEJA LA MESA \u2013 PRIMERA ENSE\u00d1ANZA<br \/>\nEl relato nos dice que la cena ya hab\u00eda comenzado, sin embargo, nadie hab\u00eda tomado la iniciativa de lavar los pies de los otros. Lo normal ser\u00eda que, al llegar a una casa, alg\u00fan siervo del hospedador lavase los pies de los invitados. Eso ser\u00eda considerado como un s\u00edmbolo de buena hospitalidad (Lucas 7:44). Pero aquel lugar donde Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles estaban reunidos era un lugar prestado, donde tendr\u00edan la \u00faltima cena juntos, y aunque all\u00ed ten\u00edan agua, el lebrillo y la toalla, no hab\u00eda quien realizara ese servicio, por lo cual deber\u00eda haber sido alguno de ellos quien lo hiciera. Pero el hecho fue que todos se sentaron a la mesa sin lavarse los pies.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ninguno de los disc\u00edpulos se ofreci\u00f3 para llevar a cabo ese servicio? Recordemos que en aquellos momentos discut\u00edan cu\u00e1l de ellos deb\u00eda ser considerado como el mayor (Lucas 22:24). Por lo que parece, todos eran demasiado orgullosos para realizar esa humilde tarea de servicio, y eso a pesar de las exhortaciones del Se\u00f1or, quien les hab\u00eda dicho que quien quisiera ser el mayor entre ellos deber\u00eda ser el siervo de todos (Mateo 23:11). As\u00ed pues, aunque el lavado de los pies se realizaba normalmente antes de que comenzara la cena, puesto que nadie se hab\u00eda ofrecido a hacerlo, el Se\u00f1or mismo se levant\u00f3 de la cena y se dispuso a lavar los pies de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Juan, describe con detalles de lo que sucede: &#8220;Se levant\u00f3 de la cena, y se quit\u00f3 su manto, y tomando una toalla, se la ci\u00f1\u00f3. Luego puso agua en un lebrillo, y comenz\u00f3 a lavar los pies de los disc\u00edpulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ce\u00f1ido&#8221;. Relata todo esto como un testigo ocular de los hechos, y se aprecia tambi\u00e9n que la escena le caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n. No era para menos, si tenemos en cuenta que, quien estaba haciendo todo eso era el mismo Hijo de Dios, aquel a quien &#8220;el Padre le hab\u00eda dado todas las cosas en sus manos&#8221;.<\/p>\n<p>A nosotros, no deber\u00eda sorprendernos lo que Jes\u00fas hizo. Al fin y al cabo, esta no era la primera vez que el Se\u00f1or asum\u00eda la posici\u00f3n de Siervo. El ap\u00f3stol Pablo dice en su ep\u00edstola a los Filipenses:<br \/>\n(Filipenses 2:5-8) &#8220;Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo tambi\u00e9n en Cristo Jes\u00fas, el cual, siendo en forma de Dios, no estim\u00f3 el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despoj\u00f3 a s\u00ed mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condici\u00f3n de hombre, se humill\u00f3 a s\u00ed mismo, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.&#8221;<\/p>\n<p>Cristo asumi\u00f3 la &#8220;forma de siervo&#8221;, pero del mismo modo que Cristo se volvi\u00f3 a sentar a la mesa, una vez que concluy\u00f3 su servicio de lavar a los disc\u00edpulos, tambi\u00e9n regres\u00f3 al cielo para sentarse en el trono del cual hab\u00eda descendido. Si seguimos leyendo el texto del ap\u00f3stol Pablo veremos su victoria sobre la muerte y su ascensi\u00f3n a la gloria para sentarse a la diestra del Padre:<br \/>\n(Filipenses 2:9-11) &#8220;Por lo cual Dios tambi\u00e9n le exalt\u00f3 hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jes\u00fas se doble toda rodilla de los que est\u00e1n en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Se\u00f1or, para gloria de Dios Padre.&#8221;<\/p>\n<p>En todo caso, la escena que tenemos delante es asombrosa: el Hijo de Dios sirviendo a los hombres, tal como ya lo hab\u00eda anunciado con anterioridad: &#8220;Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo&#8221; (Juan 5:17). Este trabajo o servicio de Dios a favor del hombre tiene como objetivo su restauraci\u00f3n, y surge de Su amor divino hacia la humanidad.<\/p>\n<p>Dios en su gran amor por la humanidad, se separ\u00f3 de su trono para hacerse en forma de hombre y estando en forma de hombre se humill\u00f3 as\u00ed mismo para servir y ense\u00f1ar, pero no solo de palabras sino, con su ejemplo.<\/p>\n<p>Dios no dej\u00f3 su trono en vano, vino a darnos ejemplo de su infinito amor, sacrific\u00e1ndose por cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>5. EL SIERVO NO ES MAYOR QUE SU SE\u00d1OR \u2013 SEGUNDA ENSE\u00d1ANZA<br \/>\nAunque Juan no lo menciona en su evangelio, los otros tres evangelios recogen la discusi\u00f3n que los disc\u00edpulos hab\u00edan tenido unos d\u00edas antes en el camino a Jerusal\u00e9n sobre cu\u00e1l de ellos hab\u00eda de ser considerado el mayor en el reino de Cristo (Marcos 9:33-34).<br \/>\nY lleg\u00f3 a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque en el camino hab\u00edan disputado entre s\u00ed, qui\u00e9n hab\u00eda de ser el mayor.<\/p>\n<p>Por otro lado, en esa misma semana, cuando Jes\u00fas fue ungido con un costoso perfume por Mar\u00eda en Betania, los disc\u00edpulos se hab\u00edan quejado amargamente por lo que ellos consideraban un desperdicio (Marcos 14:3-5).<br \/>\nPero estando \u00e9l en Betania, en casa de Sim\u00f3n el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derram\u00f3 sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de s\u00ed, y dijeron: \u00bfPara qu\u00e9 se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque pod\u00eda haberse vendido por m\u00e1s de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos segu\u00edan llenos de ambiciones personales y mundanas.<\/p>\n<p>Volviendo a nuestra historia, Jes\u00fas ten\u00eda la intenci\u00f3n de darle una lecci\u00f3n sobre humildad y servicio, y es en este momento en el que se dispone a lavar los pies de los disc\u00edpulos, tal como se explica en (Juan 13:12-17).<br \/>\nAs\u00ed que, despu\u00e9s que les hubo lavado los pies, tom\u00f3 su manto, volvi\u00f3 a la mesa, y les dijo: \u00bfSab\u00e9is lo que os he hecho? Vosotros me llam\u00e1is Maestro, y Se\u00f1or; y dec\u00eds bien, porque lo soy. Pues si yo, el Se\u00f1or y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros tambi\u00e9n deb\u00e9is lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi\u00e9n hag\u00e1is. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su se\u00f1or, ni el enviado es mayor que el que le envi\u00f3. Si sab\u00e9is estas cosas, bienaventurados ser\u00e9is si las hiciereis.<\/p>\n<p>Los defectos y motivaciones ego\u00edstas de los disc\u00edpulos no lograron apagar el amor del Se\u00f1or por ellos. Y no hay duda de que esta lecci\u00f3n habr\u00eda de calar profundo en las mentes y corazones de los disc\u00edpulos. Jes\u00fas no solo se humill\u00f3 al venir al mundo y hacerse humano, no solo ense\u00f1o de palabras, sino que nos ense\u00f1\u00f3 con su ejemplo. Tenemos el l\u00edder m\u00e1s influyente de todo el mundo y de todas las \u00e9pocas d\u00e1ndonos un ejemplo de humillaci\u00f3n, lo que puedo interpretar es que, para ser un l\u00edder eficaz, debo tambi\u00e9n dar ejemplo y si necesito humillarme para que el mensaje llegue claro y preciso, lo tengo que hacer; el humillarse no quita lo de ser l\u00edder, ya Jes\u00fas lo dijo: \u201cPorque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi\u00e9n hag\u00e1is.\u201d; \u201cEl siervo no es mayor que su se\u00f1or, ni el enviado es mayor que el que le envi\u00f3.\u201d<\/p>\n<p>Nota: Hablar de mi experiencia con D\u00e1maso V\u00e1zquez.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, el mayor l\u00edder en la historia, nos ense\u00f1\u00f3 que la humildad nos hace grande.<\/p>\n<p>No obstante, hay mucho m\u00e1s significado en la acci\u00f3n del Se\u00f1or.<br \/>\n6. NO TENDR\u00c1S PARTE CONMIGO \u2013 TERCERA ESE\u00d1ANZA<br \/>\nEspecialmente en esta parte veremos al Se\u00f1or mostr\u00e1ndoles a sus disc\u00edpulos la necesidad de ser lavados espiritualmente por \u00e9l. Volvamos a Juan 13:6\u201310:<br \/>\nEntonces vino a Sim\u00f3n Pedro; y Pedro le dijo: Se\u00f1or, \u00bft\u00fa me lavas los pies? Respondi\u00f3 Jes\u00fas y le dijo: Lo que yo hago, t\u00fa no lo comprendes ahora; mas lo entender\u00e1s despu\u00e9s. Pedro le dijo: No me lavar\u00e1s los pies jam\u00e1s. Jes\u00fas le respondi\u00f3: Si no te lavare, no tendr\u00e1s parte conmigo. Le dijo Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, no solo mis pies, sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza. Jes\u00fas le dijo: El que est\u00e1 lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues est\u00e1 todo limpio; y vosotros limpios est\u00e1is, aunque no todos.<\/p>\n<p>1. La respuesta de Pedro<br \/>\nPedro, horrorizado por la idea de ser excluido de la comuni\u00f3n con Jes\u00fas, cambia radicalmente de actitud: &#8220;Se\u00f1or, no s\u00f3lo mis pies, sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza&#8221;.<br \/>\nEn todos los evangelios vemos la figura de Pedro como un hombre que va de un extremo al otro. Lo encontramos andando sobre el mar en tempestad y momentos despu\u00e9s gritando &#8220;\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!&#8221; (Mateo 14:28-30). Puede hacer una gloriosa confesi\u00f3n reconociendo a Jes\u00fas como &#8220;el Cristo, el Hijo del Dios viviente&#8221; (Mateo 16:16) y acto seguido enfrentarse con el Se\u00f1or porque no le gustaba lo que estaba diciendo (Mateo 16:22).<br \/>\n\u201cEntonces Pedro, tom\u00e1ndolo aparte, comenz\u00f3 a reconvenirle, diciendo: Se\u00f1or, ten compasi\u00f3n de ti; en ninguna manera esto te acontezca.\u201d<br \/>\nLo encontramos prometiendo al Se\u00f1or que le seguir\u00eda hasta la muerte y unas horas despu\u00e9s negando que fuera su disc\u00edpulo (Juan 13:37) (Juan 18:17,25-27). Y ahora vemos que tan pronto se opone a que el Se\u00f1or le lave los pies, como que se apresura a suplicarle que le lave todo el cuerpo. Pedro era una persona con un car\u00e1cter precipitado e impulsivo, no lo tildemos de ignorante, porque ignorante no era, por algo Jes\u00fas lo escogi\u00f3 para que le sucediera en el liderato. Este tipo de car\u00e1cter precipitado, irreflexivo e impulsivo, dif\u00edcilmente puede honrar a Dios, Pedro tuvo que aprender, y nosotros tambi\u00e9n tendremos que hacerlo.<\/p>\n<p>2. Una limpieza parcial y otra completa<br \/>\nVamos a considerar la necesidad de ser limpiados de nuestros pecados a fin de tener comuni\u00f3n con el Se\u00f1or y ser \u00fatiles para Su Obra. Vamos a meditar acerca de c\u00f3mo se consigue esa imprescindible limpieza. En el Antiguo Testamento encontramos algunas ense\u00f1anzas importantes. Por ejemplo, en el Tabern\u00e1culo encontramos que antes de que los sacerdotes pudieran entrar al lugar santo para tener comuni\u00f3n con Dios, era necesario que previamente atravesaran por un proceso de limpieza. Primero se encontraba el altar del holocausto donde se sacrificaban las ofrendas de sangre por el pecado. Ese altar nos habla de limpieza por sangre, y claramente simboliza la obra de Cristo en la Cruz. Todos recordamos las palabras de Juan: &#8220;la sangre de Jesucristo, su Hijo nos limpia de todo pecado&#8221; (1 Juan 1:7). Pero a continuaci\u00f3n se encontraba el lavacro, una gran fuente de agua que nos habla de un segundo tipo de limpieza por agua.<\/p>\n<p>Ahora bien, esta limpieza por agua implicaba a su vez dos tipos de lavamientos a los que los sacerdotes tendr\u00edan que someterse, y que son los mismos acerca de los que el Se\u00f1or ense\u00f1\u00f3 aqu\u00ed. Por un lado, hab\u00eda un lavamiento completo del cuerpo entero, pero tambi\u00e9n eran necesarios constantes lavamientos de pies y manos.<\/p>\n<p>Para entenderlo mejor debemos volver al Tabern\u00e1culo y fijarnos en el lavacro, aquella fuente que se manten\u00eda siempre llena de agua limpia. All\u00ed eran completamente lavados los sacerdotes cuando eran consagrados para desempe\u00f1ar su ministerio en el tabern\u00e1culo (\u00c9xodo 29:4). Ese lavamiento completo se hac\u00eda una sola vez en su vida, pero despu\u00e9s se tendr\u00edan que seguir lavando constantemente en aquella fuente cada vez que fueran a prestar sus servicios en el tabern\u00e1culo (\u00c9xodo 30:17-21). A diferencia del primer lavamiento que era completo y \u00fanico, estos ser\u00edan parciales y se tendr\u00edan que repetir constantemente.<\/p>\n<p>Este lavamiento completo hace referencia al momento en que nacimos de nuevo y fuimos regenerados por el Esp\u00edritu Santo. El ap\u00f3stol Pablo nos habla de \u00e9l en su carta a Tito. (Tito 3:5) &#8220;Nos salv\u00f3, no por obras de justicia que nosotros hubi\u00e9ramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneraci\u00f3n y por la renovaci\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo.&#8221;<\/p>\n<p>Este lavamiento inicial implica dos cosas: la limpieza de nuestros pecados y la implantaci\u00f3n de una nueva vida por el Esp\u00edritu Santo de Dios. Esto hab\u00eda sido anunciado tambi\u00e9n en el Antiguo Testamento:<br \/>\n(Ezequiel 36:25-27) &#8220;Esparcir\u00e9 sobre vosotros agua limpia, y ser\u00e9is limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros \u00eddolos os limpiar\u00e9. Os dar\u00e9 coraz\u00f3n nuevo, y pondr\u00e9 esp\u00edritu nuevo dentro de vosotros; y quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra, y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne. Y pondr\u00e9 dentro de vosotros mi Esp\u00edritu, y har\u00e9 que and\u00e9is en mis estatutos, y guard\u00e9is mis preceptos, y los pong\u00e1is por obra.&#8221;<\/p>\n<p>El Se\u00f1or se refiri\u00f3 a esta limpieza inicial cuando les dijo a sus ap\u00f3stoles: &#8220;El que est\u00e1 lavado&#8230; est\u00e1 todo limpio; y vosotros limpios est\u00e1is, aunque no todos&#8221; (Juan 13:10). Son palabras asombrosas que no las creer\u00edamos si no hubieran sido dichas por el mismo Se\u00f1or Jesucristo. A los ojos de Dios, todo aquel que ha cre\u00eddo en Cristo, est\u00e1 completamente limpio. Y notemos que no es algo que ocurrir\u00e1 en el futuro, sino que ya es un hecho en el presente: &#8220;Limpios est\u00e1is&#8221;. As\u00ed que, si recibiste al Se\u00f1or Jesucristo, como \u00fanico y verdadero salvador, eres limpio.<\/p>\n<p>Ahora bien y seamos realistas, todos sabemos por experiencia que es imposible pasar por este mundo lleno de suciedad moral sin mancharnos. Con frecuencia tropezamos y caemos, lo que hace necesario que volvamos a limpiarnos, pero en ese caso, ya no debemos volver a lavarnos completamente, sino que \u00fanicamente necesitamos ser limpios de aquella contaminaci\u00f3n que contraemos en nuestro diario vivir. Nuestros pies se ensucian con facilidad al atravesar las calles polvorientas del mundo y necesitamos acercarnos a Dios por medio de su Hijo Jesucristo, para ser limpiados, para ser perdonados (1 Juan 2:1). Es f\u00e1cil contaminarnos, al trabajar con personas que no tienen temor de Dios, al participar en alguna de sus conversaciones, al caer en una tentaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Ejemplo:<br \/>\nEl falso perd\u00f3n: <span lang=\"ES\">una manipulaci\u00f3n emocional donde se ofrecen disculpas vac\u00edas sin arrepentimiento real ni cambio de conducta. No hay una aceptaci\u00f3n genuina del error ni intenci\u00f3n de reparar el da\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p>7. CONCLUSI\u00d3N<br \/>\n<strong>Los cristianos debemos lavarnos constantemente los pies.<\/strong><br \/>\n(2 Corintios 7:1) &#8220;As\u00ed que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpi\u00e9monos de toda contaminaci\u00f3n de carne y de esp\u00edritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.&#8221;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo debemos practicar esta limpieza constante? Bueno, algunos parecen pensar que es necesario ir de vez en cuando a la iglesia para un &#8220;tune up&#8221;, pero eso es in\u00fatil. En primer lugar, debemos poner los medios para no pecar. El ap\u00f3stol Pedro nos dice en su primera ep\u00edstola que &#8220;habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad&#8221; (1 Pedro 1:22-23), en una clara referencia al primer lavamiento, sigue diciendo que despu\u00e9s: &#8220;Desechando, toda malicia, todo enga\u00f1o, hipocres\u00eda, envidias, y todas las detracciones, desead, como ni\u00f1os reci\u00e9n nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezc\u00e1is para salvaci\u00f3n&#8221; (1 Pedro 2:1-2). En cuanto a esta &#8220;leche espiritual&#8221; que debemos desear, debemos entender que se refiere a &#8220;la palabra de Dios&#8221;. Por lo tanto, podemos decir que la mejor forma de evitar caer en el pecado y ensuciarnos nuevamente, es mediante la lectura continuada de la Palabra, dejando que ella nos vaya moldeando conforme a la imagen de Cristo. Este poder purificador de la Palabra aparece en varias ocasiones en las Escrituras (Juan 15:3) (Efesios 5:25-26).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 hacer cuando pecamos? La primera cosa que se debe hacer es confesar nuestro pecado (1 Juan 1:9), teniendo la plena confianza de que Dios nos va a perdonar. El mismo Se\u00f1or nos ense\u00f1\u00f3 a orar de esta manera: &#8220;perd\u00f3nanos nuestras deudas&#8221; (Mateo 6:12). Si no confesamos nuestros pecados, no quedaremos. Recordemos la seriedad con la que el Se\u00f1or habl\u00f3 a Pedro cuando \u00e9ste se opon\u00eda a que le lavara los pies: &#8220;Si no te lavare no tendr\u00e1s parte conmigo&#8221; (Juan 13:8).<\/p>\n<p>Por lo tanto, es necesario que constantemente nos examinemos a nosotros mismos, porque de otro modo, ser\u00e1 el Se\u00f1or mismo quien lo haga por medio de la disciplina (1 Corintios 11:31). El Se\u00f1or quiere tener una comuni\u00f3n continuada con sus hijos, y har\u00e1 lo necesario para limpiarnos de cualquier maldad. Por lo tanto, como vemos, el que ya estemos limpios a los ojos de Dios no es una invitaci\u00f3n a vivir vidas descuidadas y pecaminosas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, podr\u00edamos decir que el primer lavamiento completo est\u00e1 relacionado con la regeneraci\u00f3n inicial que el Esp\u00edritu Santo opera en nosotros en el nuevo nacimiento, mientras que los constantes lavamientos diarios tienen que ver con nuestra santificaci\u00f3n, operada igualmente por el Esp\u00edritu en el d\u00eda a d\u00eda de nuestras vidas. Esta labor tiene como finalidad formar en nosotros el car\u00e1cter de Cristo.<\/p>\n<p>Hay creyentes que, habiendo experimentado el lavamiento inicial de la regeneraci\u00f3n, se olvidan de la necesidad de lavarse constantemente los pies. Por supuesto, esta actitud desagrada al Se\u00f1or e impide el progreso en la vida cristiana.<\/p>\n<p>Por otro lado est\u00e1n aquellos que sin haber sido regenerados previamente intentan lavarse los pies. El caso de aquellos religiosos que sin haber llegado a nacer de nuevo se esfuerzan en hacer buenas obras a fin de agradar a Dios. Por ejemplo, en este pasaje nos encontramos con Judas, a quien el Se\u00f1or lav\u00f3 los pies, pero que, al no haber experimentado el primer lavamiento, esa regeneraci\u00f3n, que menciona Pablo, no logr\u00f3 cambiar su coraz\u00f3n, y como m\u00e1s adelante indica el mismo Se\u00f1or, segu\u00eda sin estar limpio. Por eso es que Pedro en (2 Pedro 2:22) dice \u201cPero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su v\u00f3mito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. Lo realmente necesario ser\u00eda cambiar su naturaleza, y es en eso precisamente en lo que consiste el lavamiento completo del que el Se\u00f1or habla aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Es triste, pero hay muchas personas que caen en este segundo error. Imitan a los cristianos sin serlo; van a la iglesia, cantan, oran, ofrendan, se bautizan&#8230; y creen que haciendo estas cosas pueden llegar a ser cristianos, pero esas peque\u00f1as reformas exteriores no tienen nada que ver con la regeneraci\u00f3n interior que aqu\u00ed se nos indica.<\/p>\n<p><strong>No descuidemos una salvaci\u00f3n tan grande \u2013 peligro de la negligencia<\/strong><br \/>\nHebreos 3:1-4<br \/>\nPor tanto, es necesario que con m\u00e1s diligencia atendamos a las cosas que hemos o\u00eddo, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los \u00e1ngeles fue firme, y toda transgresi\u00f3n y desobediencia recibi\u00f3 justa retribuci\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvaci\u00f3n tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Se\u00f1or, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con se\u00f1ales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Esp\u00edritu Santo seg\u00fan su voluntad.<\/p>\n<p>No descuidamos una salvaci\u00f3n tan grande; vengamos a los pies de Cristo, confesemos nuestros pecados diariamente, vengamos con el coraz\u00f3n abierto, con sinceridad y permitamos que Dios nos limpie de pecados. Lav\u00e9monos los pies diariamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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